Vivir plenamente el presente

Impulsados por nuestras preocupaciones, somos incapaces de vivir plenamente el presente.

Tenemos hábitos mentales negativos que surgen una y otra vez. Uno de los más relevantes es permitir que nuestra mente se proyecte constantemente hacia el futuro. Tal vez lo heredamos de nuestros antepasados.

En lo más profundo creemos que en realidad aún no podemos ser felices, que todavía tenemos que marcar una serie de casillas antes de disfrutar totalmente de la vida. Especulamos, soñamos, urdimos estrategias y planeamos para lograr esas «condiciones de felicidad» que queremos tener en el futuro; y continuamente perseguimos ese porvenir, incluso cuando dormimos.

Podemos albergar muchos temores respecto al futuro porque no sabemos cómo va a ser, y esas preocupaciones y ansiedades nos impiden disfrutar el estar aquí-ahora.

Aquí, tu práctica de meditación consiste en traer la mente de regreso al presente y reconocer el hábito cada vez que nos aparta de él. Solo necesitamos respirar conscientemente y sonreír a la energía del hábito: «Oh, eso me ha apartado del presente otra vez».

Una vez que reconocemos las energías del hábito, éstas pierden su poder sobre nosotros y de nuevo volvemos a ser libres para vivir sosegada y felizmente en el presente.

Cuando empezamos a practicar por primera vez, nos sorprendemos siguiendo este hábito muchas veces al día.

Sumergirnos en el presente es otro tipo de rutina, una buena rutina. Adquirir un hábito nuevo y positivo requiere entrenamiento. Mientras te lavas los dientes y el pelo, te vistes, caminas, conduces y demás, pon toda tu atención en lo que estás haciendo y encuentra la paz y el gozo en cada momento.

Cuando practicas la respiración consciente desarrollas una mayor habilidad para reconocer el hábito, y cada vez que lo haces disminuye su poder para sustraerte al instante presente. Es el principio de tu liberación, tu verdadera libertad, tu verdadera felicidad.

Esta práctica de meditación se conoce como «reconocimiento simple».

«Querida energía del hábito, ¡te veo!; sé que te estás manifestando.»

No tienes que luchar contra ella, no necesitas suprimirla; solo reconocerla.

Thich Nhat Hanh

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